Reflexología

La reflexología consiste en la aplicación de masajes en la planta de los pies, en la palma de la mano y en las orejas. El objetivo de estos masajes es estimular los dermatomas allí ubicados. Los dermatomas son las puntas o sectores de los nervios conectados con la médula que alcanzan la piel en estas partes del cuerpo. Según la reflexología, los males que aquejan al cuerpo se pueden aliviar o curar masajeando la zona del pie, la mano o la oreja que corresponda con el sector u órgano corporal dañado.

Así, lo llamativo de esta terapia es que no va directo al foco del dolor sino que llega a él a través de los nervios que lo conectan con la médula espinal. Así, existe un mapa de reflexología que indica en qué punto se encuentra cada órgano. De esta manera, si usted masajea las yemas de los dedos logrará quitarse el dolor de cabeza como se lo hace en los laterales de los talones estimulará las funciones sexuales. Es llamativo de esto cómo debajo de los dedos (entre el mayor y el anular) se encuentra el plexo solar, que dicen que es el “alma” y que a casi todo el mundo le duele mucho en esa zona.

Los masajes suelen duran unos 40 minutos o una hora repartiéndose mitad en cada pie a menos que se trabaje una zona que sólo se halle en un solo pie o mano (como el corazón). Los masajes reflexológicos no son muy dolorosos, se busca una leve molestia que indique el malestar en la zona pero no se llega al dolor (como sí a veces en la digitopuntura). La zona a tratar tampoco se masajea de forma exclusiva: generalmente son unos pocos minutos para luego continuar en el resto del pie.

Es común que luego de la reflexología se orine en gran cantidad. El mejoramiento es paulatino a través de las sesiones aunque de la primera a la segunda sesión se nota una gran mejora que luego no se hace tan notoria de sesión a sesión.

A menos que la persona masajeada sufra de muchísimas cosquillas, el masaje en los pies no se torna molesto en este sentido. Terminada la sesión es conveniente levantarse con tranquilidad debido a que, si bien no se adormecen las piernas, sí se relajan mucho y la primera pisada puede no ser lo suficientemente firme si uno salta de la cama o camilla donde se han recibido los masajes reflexológicos. Pero a no asustarse que la sensación lejos de ser molesta es sumamente agradable y lo deja a uno con una sonrisa sincera dibujada en el rostro.


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